Camila y Uladislao, una historia de amor.

El silencio, la quietud, las formas sociales,
los mandatos familiares, el tañir de las
campanas de la Iglesia del Socorro presagiando
 la tragedia…Camila O´Gorman, una niña
de la alta sociedad del Buenos Aires
gobernado por Rosas a mediados del
siglo XIX, osa desafiar al poder político y
eclesiástico enamorándose del sacerdote
tucumano Uladislao Gutiérrez.
Un amor entre las sombras, un pecado
mortal, una traición a la familia,
un desorden moral.

Camila y Uladislao no pueden ocultar
el amor y la pasión que ha nacido
entre ambos. Se buscan, se evaden,
se vuelven a buscar, se aman, huyen.

Ella deja atrás el amor sincero que Lázaro Torrecillas le profesaba, por la tormenta de la pasión que en ella encendió el nuevo párroco del Socorro. Deja atrás el cuidado de su madre, Joaquina, el afecto de sus hermanos; Carmen, Clara y Eduardo, la protección de Blanquita, su criada, su confidente…

Monseñor Felipe Elortondo, ya había notado que entre ambos algo estaba sucediendo y le pide al padre Félix, miembro del cuerpo sacerdotal de la Iglesia del Socorro que vigile esta situación.

Loa amantes llegan a Goya, Corrientes. Allí abren una escuela. Con nombres falsos, Valentina Desan y Máximo Brandier, son reconocidos y queridos por el pueblo ya que fueron los primeros maestros.

Ocultos, viven una vida feliz, alejados de la persecución descarnada que Rosas inició contra ellos, a pedido del propio padre de Camila, Adolfo O´Gorman, comprometido políticamente con el poder del Restaurador.

En ese pueblo perdido el Padre Ganon, sacerdote irlandés, conocido de Uladislao, los reconoce. Son apresados, engrillados, trasladados a la prisión de Santos Lugares y condenados por el delito de Sacrilegio. Dalmacio Vélez Sársfield aporta su asesoramiento jurídico. Basándose en las antiguas Leyes de Indias y en el Fuero Juzgo, deben ser sometidos a la pena de muerte por fusilamiento.

Una noticia parece poner a salvo la  vida de Camila. Ella espera un hijo…

Pero no. Enamorarse de Uladislao, huir con él y desafiar a las leyes humanas y divinas ha marcado su inevitable final. Debe morir junto a su amado.

En la fría mañana del 18 de agosto de 1.848, son fusilados en la prisión de Santos Lugares.

Sus cuerpos nunca se hallaron.


 

Audio: Recitado
Voz: Pablo Mingarro (en el personaje de Adolfo O´Gorman)
Autores: Marcelo Remón / Gustavo Cirigliano


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